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Buenos Aires: Los vecinos podrán desechar sus pilas y baterías usadas en los CGP

Los vecinos podrán desechar sus pilas y baterías usadas en los CGP

Es para que sean revisadas y se separen las que tienen niveles peligrosos de metales tóxicos y contaminan. Las comunes pueden tirarse a la basura, pero hay que tener cuidado con las de origen dudoso y las recargables, incluso las de celulares.

Desde mediados de noviembre, los porteños podrán deshacerse de sus pilas y baterías usadas de cualquier tipo en los 15 Centros de Gestión y Participación comunales (CGPC). El Gobierno de la Ciudad se ocupará de separar las que tienen niveles peligrosos de metales tóxicos, como mercurio, cadmio y plomo, para reciclarlas o disponer de ellas de forma que no contaminen. Y desde el 1° de febrero, las importadoras y distribuidoras de las reciclables deberán hacerse cargo de la recepción y gestión de éstas, según ordena una resolución de la Agencia de Protección Ambiental.
Desde el año pasado, la ley nacional 26.184 prohíbe fabricar o importar pilas y baterías con más de un 0,0005% de mercurio, un 0,015% de cadmio o un 0,2% de plomo. El mercurio causa trastornos neurológicos y renales, el cadmio es carcinógeno y el plomo afecta al sistema nervioso. La norma también dispone que el INTI certifique las pilas que no superan los niveles permitidos de estos metales. Sin embargo, la comercialización de las pilas y baterías con niveles más altos recién estará prohibida en 2010, a los tres años de la promulgación de la ley.

Las pilas comunes o alcalinas con la certificación del INTI, incluyendo a todas las de marcas reconocidas, se pueden tirar a la basura. Desde 1993 no tienen mercurio incorporado. No se pueden tirar las que no están certificadas, generalmente de origen dudoso que se venden a muy bajo precio; las tipo botón que se usan, por ejemplo, en relojes, y las recargables, incluidas las de teléfonos celulares.

‘Hay una gran cantidad de pilas que ya pueden ir a la basura común -afirma Graciela Gerola, presidenta de la Agencia de Control Ambiental porteña-. Pero como es difícil que las personas puedan determinar cuáles se pueden tirar y cuáles no, a mediados de noviembre vamos a lanzar una campaña y el Gobierno porteño se va a hacer cargo de todas’.

Los vecinos podrán disponer de sus pilas y baterías agotadas en los 15 CGPC, donde habrá contenedores diferenciados para tres tipos de pilas y baterías. Uno será para las comunes, de cualquier origen, tamaño o material (carbón, cinc, manganeso y litio, entre otros), otro para las botón (de óxido de mercurio, zinc-aire u óxido de plata), y el tercero para las recargables (de ion-litio, níquel-metal hidruro o níquel-cadmio). La Agencia de Protección Ambiental las volverá a seleccionar para destinarlas a distintos tratamientos. ‘Estamos evaluando si irán a un relleno de seguridad, a su incineración en condiciones controladas o a un calentamiento indirecto para recuperar metales’, detalla Gerola.

La funcionaria explica: ‘Como no sabía de qué forma disponer de sus pilas, hay gente que las juntó durante años. No sabemos cuántas puede haber guardadas en las casas. Si las tiraran todas juntas, el riesgo es que los residuos peligrosos pasen a las napas’.

El 1° de febrero, la Agencia dejará de recibir pilas y baterías recargables y, según la flamante resolución, empezarán a hacerlo las empresas que las importan o distribuyen. A partir de la publicación de la norma en el Boletín Oficial, las empresas tendrán 30 días hábiles para presentar sus planes de gestión. Entre otras cosas, deberán fijar al menos diez puntos de recolección en toda la Ciudad.

‘La industria está de acuerdo con la disposición -dice Alejandro Strunz, apoderado de Energizer-. En principio, vamos a estudiar si hay plantas locales con la tecnología para reciclar pilas y baterías recargables. Si no, se van a exportar para reciclarlas en plantas extranjeras. Además de un beneficio ambiental, habrá otro económico, porque se van a recuperar materiales muy costosos, como el cadmio o el cobalto. Disponerlos en un relleno es como enterrar dinero’.

Si los responsables no se ocupan de la gestión de sus pilas recargables, lo hará el Gobierno porteño, pero los costos serán transferidos a las empresas. Desde 2010, el Ejecutivo también dejará de recibir las pilas no recargables. A partir de entonces, ya no se podrán vender las que contienen niveles peligrosos de tóxicos y todas se podrán tirar sin riesgo de contaminar.

Por: Nora Sánchez
Clarín
Jueves 16 de Octubre de 2008

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